El Campo con más Salud y Menos Pobreza

Fortaleciendo capacidades de pequeños productores agrícolas en buenas prácticas agrícolas a través de las "5 Reglas de Oro".

Por medio de la alianza entre la Universidad El Bosque y Syngenta, los estudiantes de Ingeniería Ambiental trabajan directamente con los pequeños productores agrícolas de Colombia en capacitaciones sobre las "5 Reglas de Oro". Este es un proyecto que desde el punto de vista económico, ayuda a los agricultores a disminuir sus costos de producción, gracias al uso eficiente de los productos. De esta forma, se aumenta la productividad y se reduce el riesgo ambiental asociado a la contaminación, lo que favorece la salud y la calidad de vida. 

Propósito

Algunos pequeños productores agrícolas desconocen buenas prácticas que pueden mejorar su rendimiento y se traducen en ahorros, reducción de riesgos para la salud humana y del ambiente. Por medio de un programa de capacitación "uno a uno", y en colaboración con Syngenta, nuestros estudiantes trabajan con los agricultores con el programa "5 Reglas de Oro" sobre buenas prácticas de agricultura. Este proceso ayuda a prevenir la contaminación de los ecosistemas y a reducir los riesgos en la salud de los trabajadores.

Impacto

Por medio de la Alianza entre la Universidad El Bosque y Syngenta, se han capacitado a más de 14.000 pequeños agricultores en Colombia. La capacitación ayuda a prevenir la sobredosificación de productos fitosanitarios, lo que permite el aumento de la rentabilidad y la reducción de exposición humana y ecosistémica. Esto mejora las condiciones económicas de las unidades productivas y de sus trabajadores, contribuyendo a prevenir enfermedades y afectación a sistemas ambientales. De esta forma, los estudiantes que participan, estudian y contribuyen a la solución de problemáticas particulares identificadas en el sector rural de nuestro país. 

Proceso

1. El proceso inició cuando la Universidad El Bosque y Syngenta terminaron el proyecto "Conservando la Tierrita", cuyos resultados se enfocaban a cómo la Ingeniería Ambiental contribuye con los procesos de agricultura de la conservación. Se identificó que los pequeños productores agrícolas, ubicados en su mayoría en el sector rural, tenían prácticas poco eficientes, lo que aumentaba el riesgo por contaminación para los trabajadores y los ecosistemas. Esto se traducía, adicionalmente, en sobrecostos que reducían su rentabilidad.

2. Se diseñaron una serie de capacitaciones sobre Buenas Prácticas Agrícolas que atendieran rápidamente esta problemática, con acciones sencillas y de baja inversión. Se probó el producto con algunos agricultores seleccionados lo que permitió hacer algunas mejoras y se entrenaron los capacitadores. A la fecha, han participado 32 estudiantes con un impacto de más de 14.000 pequeños agricultores capacitados personalmente.

3. Cada semestre, los estudiantes que terminan el proceso, comparten sus buenas prácticas y aspectos a mejorar con los directores del proyecto y con los nuevos capacitadores. De esta forma, se identifican oportunidades de mejora continua en un proceso que impacta directamente a nuestra comunidad de pequeños productores rurales.

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