Publicado el:
Sep
20
Responsabilidad Social

Responsabilidad individual, factor esencial para terminar con la época de confinamiento

Debemos acostumbrarnos a convivir con el virus y hacer lo posible para no propagarlo, superar la pandemia depende de nuestros comportamientos.
bioseguridad

Hasta ahora el confinamiento ha sido la medida más efectiva para desacelerar el ritmo de contagio del COVID– 19 entre la población; con mayores o menores restricciones, esta disposición se ha implantado a nivel mundial, con contadas excepciones.

Ante la incertidumbre que hay sobre qué tratamientos aplicar si alguien enferma y, en particular, el no saber cuándo habrá una vacuna disponible, debemos confiar en que acciones individuales como el lavado frecuente de manos, el distanciamiento social, el uso tapabocas, entre otras; son la herramienta más contundente para hacerle frente al COVID–19. El éxito para enfrentar la pandemia depende del cuidado y los comportamientos individuales.

A pesar de que medidas como el uso del tapabocas, el distanciamiento social y el confinamiento recomendo por expertos, se han registrado casos de grupos en países como Estados Unidos, Rusia y Alemania manifestándose en contra, por ejemplo, de las medidas de aislamiento y rechazando el uso del tapabocas por considerarlas medidas autoritarias y restrictivas. Si bien el confinamiento es altamente efectivo para ralentizar el contagio, un confinamiento prolongado puede tener efectos nocivos en las afectaciones en la salud mental, en las relaciones y dinámicas sociales, en el aumento de la violencia de género, entre otras graves problemáticas, además del impacto negativo que se ha venido advirtiendo en la economía.

Países como Alemania, Suecia, Corea del Sur, Taiwán, a la par con la implementación de estrictas medidas de bioseguridad y el apoyo de la tecnología, han confiado en el comportamiento y cuidado responsable de su ciudadanía antes que imponer un confinamiento estricto. Se asume que ante la gravedad de la situación y el riesgo colectivo que se corre, los ciudadanos ejercerán con responsabilidad todas sus actividades pues tienen presente que sus acciones son fundamentales para hacer frente a la pandemia. Esto ha facilitado cierta continuidad en las diversas actividades cotidianas y ha ayudado a minimizar el impacto negativo de la pandemia.

Hasta ahora el confinamiento ha sido la medida más efectiva para desacelerar el ritmo de contagio del COVID–19. Es necesario, sin embargo, revisar estrategias complementarias que permitan seguir avanzando en el control de la pandemia.

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En el caso colombiano, la presión por ir reactivando progresivamente diversos sectores de la economía junto con un precario sistema de salud y unas maneras particulares de relacionarnos y transitar por espacios y territorios, hace imperativo seguir cultivando y profundizando hábitos de cuidado.

Es un hecho que debemos acostumbrarnos a convivir con el virus y debemos hacer lo posible para no ser propagadores del mismo, acciones como el lavado frecuente de manos, evitar tocarse el rostro, limpiar con frecuencia objetos de uso cotidiano, usar tapabocas y respetar el distanciamiento social son acciones sencillas pero poderosas, pues a través de ellas estamos ayudando a proteger la vida y salud de muchas personas.

Ana Rico, Directora del Programa de Filosofía de la Universidad El Bosque, asegura que el desafío permanente para cualquier grupo humano es cómo transformar sus comportamientos en medio de esta pandemia; tal reto es aún más acuciante pues de los hábitos y de ayudar a replicar acciones de cuidado depende mantener bajo control el riesgo.

Gobernantes y expertos debaten acerca de cómo lograr estos cambios. En nuestro entorno las medidas suelen ser de corte punitivo (multas, por ejemplo), las sanciones son muy importantes por supuesto, pero si no se tiene una aplicación sistemática y rigurosa, la gente -según el contexto- puede, por ejemplo, ser menos cuidadosa para respetar las normas. Infortunadamente por estos días es relativamente frecuente escuchar de concentraciones de personas que incumplen las medidas de las autoridades sanitarias en distintos lugares, tanto a nivel nacional como internacional. Lo que hace temer nuevas medidas para restringir la movilidad y una nueva etapa de confinamiento.

Ante esto, es clave seguir reiterando que nuestras acciones tienen repercusiones en otros; que en medio de esta pandemia podemos afectar la vida y salud de quienes nos rodean. Este es un primer paso para desarrollar acciones de cambio social. Este valioso ejercicio re - significa nuestra cotidianidad.

En una sociedad como la nuestra, en la que es urgente fortalecer la solidaridad, la empatía, los lazos sociales, es clave que desde todos los sectores aportemos con los recursos que tenemos a nuestra disposición para minimizar las afectaciones a las que nos hemos visto expuestos; el primero de ellos es el reconocimiento del poder de nuestras acciones y de la responsabilidad que deriva de tal poder.

Finalmente, la Directora del programa de Filosofía hace hincapié en que cada una de nuestras acciones importa y en que podemos contribuir a cosas tan importantes como el cuidado de los demás, a la vez que prevenimos un nuevo confinamiento y el colapso del sistema de salud.