Tipos de hortalizas

20 de Enero de 2026

Tiempo de lectura 2 minutos

Tipos de hortalizas

Las hortalizas se clasifican según la parte comestible de la planta. Entre ellas están las hortalizas de hoja, como la lechuga, la espinaca o la acelga, ideales por su frescura y aporte de hierro y fibra; las hortalizas de raíz, como la zanahoria, el rábano o la remolacha, ricas en antioxidantes y betacarotenos; las hortalizas de fruto, como el tomate, el pepino o el pimentón, con alto contenido de agua y vitaminas; y las hortalizas de bulbo, como la cebolla y el ajo, conocidas por sus propiedades culinarias y medicinales.

También hay hortalizas de tallo y flor, como el apio, el espárrago o el brócoli, que aportan minerales y compuestos que refuerzan la inmunidad, y las hortalizas de semillas, que incluyen leguminosas y cultivos cuyo consumo principal son las semillas maduras, por ejemplo, el frijol, la arveja, las habas y el maíz cuando se cosecha en su forma seca; estas son especialmente ricas en proteínas, fibra y micronutrientes y son fundamentales para la seguridad alimentaria y la rotación de cultivos.

Tipos de hortalizas

¿Cómo cosechar hortalizas?

Cosechar hortalizas depende de cada tipo. En general, se recomienda realizar las cosechas en mañanas frescas para conservar la textura y los nutrientes, utilizando herramientas limpias y afiladas para no dañar las plantas. Para las hortalizas de hoja, se recogen las hojas exteriores según la necesidad; para raíces y bulbos, se espera hasta que alcancen el tamaño y color adecuados; para frutos, se recolectan cuando presentan la firmeza y el sabor ideales; y para semillas, se deja que las plantas completen su ciclo y que las vainas o mazorcas se sequen parcialmente antes de recogerlas, asegurando semillas maduras para almacenar y reutilizar.

Practicar la rotación de cultivos, controlar plagas a tiempo y conservar la humedad del suelo es bueno para obtener cosechas continuas, frescas y saludables.

Beneficios de las hortalizas

Incluir hortalizas en la alimentación diaria aporta una gran variedad de vitaminas, minerales, fibra y compuestos naturales que mejoran la digestión, fortalecen el sistema inmunológico. Otro de los beneficios de las hortalizas es que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Las hortalizas de semillas destacan por su aporte de proteínas vegetales y su papel esencial en dietas equilibradas y sostenibles.

El cultivo de hortalizas también genera beneficios más allá de la nutrición: favorece la salud mental al reducir el estrés, promueve estilos de vida sostenibles y disminuye la huella ambiental al fomentar el consumo local. Además, el autocultivo enseña prácticas agrícolas responsables como la conservación de semillas, el manejo adecuado del suelo y la protección de la biodiversidad en los huertos.

Si quieres aprender pasos prácticos para sembrar, cuidar y cosechar desde hojas hasta semillas, inscríbete en él Curso de Jardinería y Cultivo de Hortalizas de la Universidad El Bosque. El Bosque te invita a cultivar bienestar, vida y sostenibilidad desde tus propias manos.

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