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El sistema solar es un inmenso tablero de ajedrez en el que los asteroides juegan su propio movimiento en la inmensidad del vecindario. Sin embargo, cuando uno de estos cuerpos parece dirigirse hacia la Tierra, la preocupación crece y la ciencia se moviliza para descifrar su verdadera amenaza. Tal es el caso del asteroide 2024 YR4, que desde su descubrimiento en diciembre de 2024 generó titulares alarmantes y profundas reflexiones sobre nuestra capacidad de respuesta ante un posible impacto. Si bien en sus primeras observaciones se llegó a calcular un 2.3% de probabilidad de colisión en 2032, ese número ha caído casi a cero, reduciendo el riesgo a un 0.001%. La noticia fue recibida con alivio, pero también con un renovado interés en la vigilancia astronómica y la defensa planetaria. No es la primera vez que el temor a un impacto se disipa con el tiempo, pero la incertidumbre inicial sirvió como recordatorio de que la amenaza de los asteroides es real y merece nuestra atención. En años anteriores, asteroides han pasado muy cerca de nuestro planeta sin que los medios les dieran tanta cobertura, a pesar de ser detectados sobre la hora. Tal fue el caso de 2007 TU24, que el 29 de enero de 2008 pasó a 553,512 kilómetros de la Tierra; o el 27 de enero de 2012, cuando el asteroide 2012 BX34 se acercó a solo 66,272 kilómetros, una distancia muy inferior a la que nos separa de la Luna (384,000 kilómetros). Más recientemente, el 7 de enero de 2017, el asteroide 2017 AG13 pasó a 192,316 kilómetros de nuestro planeta. Estos casos evidencian la importancia de mejorar los sistemas de detección y monitoreo para identificar con anticipación objetos que podrían representar un riesgo real. Desde un observatorio en Chile, el sistema ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) detectó el asteroide el 27 de diciembre de 2024. A través de fotografías repetidas de una misma región del cielo, los astrónomos lograron identificar el movimiento de un objeto que no coincidía con las estrellas de fondo. Como explica el profesor Mauricio Vinasco Téllez, coordinador del Observatorio Astronómico de la Universidad El Bosque y docente de la Facultad de Ciencias, la técnica consiste en comparar imágenes tomadas en diferentes momentos: Te puede interesar: El conflicto en Ucrania y el derecho internacional: Un desafío global
Las primeras mediciones situaron al 2024 YR4 en el nivel 3 de la Escala de Turín, una clasificación que mide el peligro de impacto de asteroides. A medida que se recopilaron más datos y se ajustaron los cálculos orbitales, la incertidumbre se redujo y la probabilidad de colisión disminuyó drásticamente. Este no es un caso aislado, pues con frecuencia los primeros cálculos sobre objetos cercanos a la Tierra generan preocupación, solo para ser desmentidos con estudios más precisos. A pesar de los datos tranquilizadores, la incertidumbre inicial llevó a que se especulara con posibles zonas de impacto, e incluso se mencionó a Bogotá como una de ellas. Los mapas del llamado "corredor de la muerte", propuestos por algunos expertos, mostraban una franja de posibles puntos de colisión que atravesaba varios países, incluyendo Colombia, Venezuela, India y Nigeria. Esto alimentó el miedo en redes sociales, pero, como explica el profesor Vinasco, estos cálculos deben tomarse con cautela.
Pero, ¿qué habría pasado si el 2024 YR4 realmente hubiera impactado la Tierra? Su tamaño, estimado entre 40 y 90 metros de diámetro, lo coloca en la categoría de asteroides que pueden causar grandes explosiones atmosféricas o devastación en tierra firme. En 2013, un meteorito de apenas 20 metros explotó sobre la ciudad rusa de Cheliábinsk, rompiendo ventanas y dejando a más de 1,500 personas heridas por la onda expansiva. En 1908, un asteroide de entre 50 y 60 metros arrasó con más de 2,000 kilómetros cuadrados de bosque en Tunguska, Siberia. Consulta más sobre: Mujeres arhuacas: Liderazgos y nuevas narrativas de la Sierra Nevada de Santa Marta "Si un asteroide de este tamaño impacta una ciudad, el daño sería catastrófico, como una bomba atómica. Si cae en una zona rural, destruiría montañas, ríos y carreteras, y si lo hace en el océano, podría generar un tsunami", advierte el profesor Vinasco. Aunque la probabilidad de que esto ocurra con 2024 YR4 es mínima, el evento nos recordó que los impactos de asteroides no son solo una posibilidad teórica, sino una realidad que la Tierra ha enfrentado en el pasado. El paso del 2024 YR4 también abrió la conversación sobre nuestra capacidad para prevenir un impacto real en el futuro. A nivel mundial, la NASA y otras agencias espaciales han desarrollado estrategias para desviar asteroides. En 2022, la misión DART demostró por primera vez que podemos alterar la trayectoria de un asteroide impactándolo con una sonda espacial. La pequeña luna Dimorphos, parte del sistema de Didymos, cambió su órbita tras recibir un impacto a 24,000 km/h, confirmando que la humanidad ya tiene una herramienta para defenderse de posibles amenazas. Sin embargo, a pesar de estos avances, no existe aún un protocolo mundial que determine cómo reaccionar ante un asteroide peligroso. "Actualmente, la NASA, la Agencia Espacial Europea y otras entidades investigan por iniciativa propia, pero no hay una organización oficial encargada de la defensa planetaria", señala Vinasco. Esto deja una pregunta abierta sobre el futuro: si en algún momento enfrentamos un verdadero peligro, ¿estaremos preparados para actuar a tiempo? Te puede interesar: Cáncer en adultos jóvenes en Colombia: ¿Por qué está aumentando? Colombia, aunque no cuenta con una agencia espacial propia, ha tenido participación en la observación de asteroides gracias a la Ciencia Ciudadana. Programas como el IASC (International Astronomical Search Collaboration) han permitido que astrónomos aficionados y estudiantes contribuyan al descubrimiento y monitoreo de estos objetos. "La Universidad El Bosque ha participado en estas iniciativas, y algunos de nuestros equipos han logrado descubrir asteroides", comenta el profesor. Esto demuestra que, aunque parezca un tema lejano, cualquier persona con acceso a las herramientas adecuadas puede aportar al estudio del cosmos. Al final, el caso del 2024 YR4 fue una advertencia, pero también una oportunidad. Nos recordó que vivimos en un universo dinámico, en el que nuestro planeta no está aislado, y que la vigilancia astronómica es crucial para anticipar amenazas. Aunque esta vez el peligro pasó de largo, en 2028, cuando el asteroide vuelva a acercarse a la Tierra, la comunidad científica volverá a observarlo con detenimiento. Tal vez para entonces, tengamos mejores tecnologías y estrategias, asegurando que, si alguna vez un asteroide realmente amenazara a nuestro mundo, la humanidad esté lista para enfrentarlo. Te invitamos a unirte al conversatorio 'Asteroides 2024 YR4 y otros más', para conocer más sobre cómo la ciencia se moviliza frente a estos desafíos. |
Queridos amigos y amigas. ¡Qué increíble viaje hemos compartido! Si me pidieran resumir estos siete años en una sola palabra, diría conexión. Porque más allá de los logros, lo que realmente hemos construido juntos es una red de relaciones, de apoyo y de crecimiento mutuo que ha hecho de este Bosque un lugar único e inspirador. Cada día de este recorrido me ha recordado que el aprendizaje no es solo una cuestión académica. Es, ante todo, un proceso humano, emocional, cultural. Aquí no solo nos hemos formado como profesionales, también hemos aprendido a ver el mundo de una manera más amplia, a reconocernos en los otros, a entender que cada uno de nosotros aporta algo único y valioso. Nos hemos desafiado, hemos crecido, y lo mejor de todo, lo hemos hecho juntos. No quiero hablar de los logros tangibles, porque en este viaje lo que realmente cuenta es lo intangible. Lo que nos mueve. La fuerza de la comunidad que hemos creado, el respeto mutuo, la apertura a nuevas ideas, el acompañamiento genuino. Aquí, todos los días, hemos trabajado para que cada persona pueda sentirse escuchada, apoyada, y, sobre todo, vista. Esta Universidad ha sido un espacio para el crecimiento integral, donde cada ser humano ha sido siempre el centro. Quiero agradecerles profundamente, a cada uno de ustedes, por su valentía para compartir, para aprender, para enseñar y, especialmente, por su humanidad. Todos los desafíos que enfrentamos nos han permitido convertirnos en lo que somos ahora: una Universidad que no teme ser diferente, que no se conforma con lo fácil y que entiende que el verdadero progreso está en la transformación colectiva. Este ciclo llega a su fin, pero el viaje continúa. Estoy segura de que El Bosque seguirá siendo un lugar de conexión, de innovación, de movimiento, de crecimiento y transformación. También, estoy completamente segura de que cada uno de ustedes seguirá dejando una huella en este espacio, haciendo de él algo aún más grande y lleno de posibilidades.
Con todo mi cariño, María Clara Rangel Galvis |
Reconocemos que la vida profesional y personal puede ser exigente. Por eso, ofrecemos flexibilidad en horarios y modalidades de estudio, incluyendo clases presenciales, virtuales o híbridas, para adaptarnos a la disponibilidad y preferencias de las instituciones. Nuestro equipo docente está compuesto por reconocidos expertos académicos con amplia experiencia tanto en el ámbito práctico. Así se garantiza la entrega de contenido de alta calidad y relevancia para el mundo actual |
Ser un profesional en Marketing y Transformación Digital de la Universidad El Bosque te permitirá adquirir unos conocimientos de base en el área de las Ciencias Económicas y Administrativas, así como un desarrollo, expertis académico y competencia profesional sobresaliente en el campo del marketing, la investigación de mercados, análisis del comportamiento del consumidor, herramientas de neuromarketing, la transformación digital, y conocimiento de las últimas tendencias digitales del sector, estando todo ello enfocado según nuestro Enfoque Biopsicosocial y Cultural, para convertirte así en un agente del cambio y creador de futuro en nuestra sociedad actual y a nivel global. |
En la Universidad El Bosque, a través del HUB iEX en Salud y la Facultad de Medicina, lideramos el primer estudio desarrollado en Colombia que identifica y analiza las zonas con mayor longevidad y bienestar, conocidas como Territorios Tricolor. Este proyecto, inspirado en las Zonas Azules del mundo, se convierte en un referente para entender qué nos permite vivir más y mejor como colombianos. En esta primera fase exploratoria, encontramos regiones como Boyacá, Cundinamarca, Risaralda, Antioquia y Magdalena donde muchas personas mayores de 95 años viven con bienestar, superando con creces el promedio nacional. La alimentación, la actividad física, el sentido de comunidad y el entorno natural fueron claves en esta realidad, dándonos pistas para construir un modelo que nos ayude a comprender el envejecimiento saludable desde nuestra identidad colombiana. Te puede interesar: Conoce el nuevo Programa de Fisioterapia de la Universidad El Bosque Nuestro equipo investigó desde una mirada integral, aplicando el modelo biopsicosocial, cultural y espiritual, sello de nuestra Universidad. Gracias a esto, pudimos entender la longevidad más allá de la salud física, analizando también cómo las personas se relacionan con su entorno, su comunidad y cómo viven emocionalmente.
El Dr. Carlos Felipe Escobar Roa, director del HUB iEX en Salud, también resaltó el valor de estos resultados para el país: “Hoy más que nunca, cuando enfrentamos grandes desafíos en salud y prevención, este estudio nos muestra que ya existen ejemplos reales de bienestar en Colombia. Territorios Tricolor nos da herramientas para pensar en políticas públicas basadas en evidencia y que se ajusten a nuestra realidad”. Consulta más sobre: Carolina Ibargüen, primera graduada de Jóvenes a la E en la Universidad El Bosque El estudio combinó análisis de datos del Censo Nacional de 2018 con visitas a las comunidades, usando la metodología Escritorio-Territorio-Escritorio-Territorio (ETET). Esta mezcla de análisis cuantitativo y trabajo de campo nos permitió entender en profundidad las dinámicas de estas regiones. Descubrimos que la longevidad no es casualidad. Es el resultado de factores que se conectan entre sí: estilos de vida, entornos sanos y relaciones fuertes. En estas zonas, hay hasta siete veces más personas mayores de 95 años que en el promedio nacional. ¡Todo un fenómeno que vale la pena conocer y compartir! Un hallazgo clave fue la cohesión social: en estas comunidades, los adultos mayores son respetados, valorados y activos en la transmisión de saberes y tradiciones. Esto fortalece su sentido de pertenencia y propósito, lo cual tiene un gran impacto en su bienestar emocional. En cuanto a la alimentación, encontramos que su dieta se basa en productos naturales, ricos en fibra y proteínas, con muy poco procesamiento. Esto no solo mejora su salud física, sino que también reduce riesgos de enfermedades crónicas. Te puede interesar: 35 años formando especialistas en Ginecología y Obstetricia en Colombia El entorno natural también hace lo suyo. El contacto diario con la naturaleza, la baja contaminación y la vida agrícola sostenible contribuyen al bienestar general. A diferencia de zonas más urbanas, donde el estrés y la polución son comunes, aquí el ambiente se convierte en un aliado para vivir mejor. Este estudio es apenas el comienzo. Desde El Bosque y el HUB iEX en Salud seguiremos investigando para conocer más sobre estos territorios y aportar a la construcción de políticas públicas que promuevan un envejecimiento saludable en Colombia. Con Territorios Tricolor, nuestra Universidad se consolida como un referente en investigación en salud y bienestar. Seguimos comprometidos con aportar conocimiento útil para la academia, la sociedad civil y quienes trabajan por una mejor calidad de vida en el país. |
El 3 de marzo, durante sesión de El Claustro de la Universidad El Bosque, se designó al Dr. Miguel Ruiz Rubiano como nuevo rector de nuestra Institución, cargo que asumirá desde hoy, 2 de abril de 2025, con el compromiso de continuar impulsando la excelencia académica y el crecimiento institucional. El doctor Ruiz es médico cirujano egresado de la Universidad El Bosque, con más de 30 años de experiencia en educación superior, experto en gestión y planeación de la educación superior. Ha consolidado más de 3 décadas de trayectoria al interior de nuestra Universidad desempeñándose en múltiples roles como docente, decano de la Facultad de Medicina, director de la División de Calidad y vicerrector académico, ocupando su más reciente posición como presidente del Consejo Directivo; cargos que le han permitido conocer profundamente la misión, visión, desafíos y la esencia de nuestra Universidad. Cuenta, además, con un Doctorado en Educación de la Universidad de Murcia, una Maestría en Dirección Universitaria de la Universidad de Los Andes y especializaciones en Evaluación y Desarrollo de la Educación Superior de la Universidad Pedagógica Nacional, así como en Gestión de Políticas de Recursos Humanos en Salud de la Escuela Nacional de Salud Pública de Río de Janeiro FIOCRUZ. En este nuevo capítulo para nuestro Bosque, el Dr. Ruiz centrará su liderazgo en la formación de profesionales integrales fortaleciendo la apropiación del enfoque biopsicosocial y cultural, el clima laboral, el trabajo en equipo, la innovación y el fortalecimiento de la proyección social y la investigación. Asimismo, continuará con el compromiso de garantizar altos estándares de calidad Institucional y de los programas académicos. Doctora Cristina Matiz Mejía, quien seguirá al frente de la Secretaría General; Dr. Miguel Ruiz Rubiano, rector; Dr. Juan Carlos López Trujillo, quien continuará como presidente del Claustro; y Dr. Juan Guillermo Marín Moreno, que asume como presidente del Consejo Directivo.
El Dr. Ruiz asume la rectoría en relevo de la Dra. María Clara Rangel, quien desde 2018 se destacó por una gestión que impulsó avances significativos en nuestra Institución, consolidó su prestigio y reafirmó su compromiso con la excelencia académica y la formación integral. Agradecemos el incansable trabajo y compromiso de nuestra rectora saliente, Dra. María Clara Rangel Galvis, y le damos la bienvenida al Dr. Miguel Ruiz Rubiano en este nuevo rol. |