Columnas de opinión

La niña que no se conformó

Autor: Comunicaciones

10 de Febrero de 2026

Tiempo de lectura: 3 minutos

Carolina Vizcaíno - Vicerrectora Investigaciones
"Las vocaciones científicas no comienzan en el posgrado; se gestan mucho antes, cuando una niña descubre que puede dudar, explorar y construir sentido".

Por: Carolina Vizcaíno

Vicerrectora de Investigaciones - Universidad El Bosque

Cada 11 de febrero, el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia nos invita a reflexionar sobre quiénes producen conocimiento y en qué condiciones lo hacen. Esta conmemoración, proclamada por las Naciones Unidas en 2015, no es solo un gesto simbólico, es una invitación a pensar la ciencia como un proyecto colectivo, incluyente y de largo plazo.

Los avances son reales, pero los desafíos persisten. Aunque la participación de las mujeres en la educación superior ha crecido, su presencia sigue siendo menor en algunas áreas del conocimiento y disminuye en los niveles de mayor liderazgo científico. Esto no debería leerse como una competencia entre géneros, sino como una señal de que aún persisten barreras culturales e institucionales que limitan el aprovechamiento pleno del talento disponible. 

La ciencia no progresa en soledad. Se construye en diálogo, contraste y colaboración. Por eso, hablar de mujeres y niñas en la ciencia no es abrir una discusión de confrontación, sino insistir en algo esencial: cuando ampliamos la participación, también ampliamos la capacidad de formular mejores preguntas y de encontrar soluciones más completas a los problemas complejos de nuestro tiempo. 

Más allá de cualquier rol que hoy pueda desempeñar, mi vínculo con la ciencia nace mucho antes. Nace en la niña que fui: curiosa, lectora, inconforme con las respuestas fáciles, siempre dispuesta a preguntar por qué y a buscar sus propias conclusiones. La investigación me dio, desde muy temprano, un lenguaje para esa inquietud: me enseñó a dudar, a contrastar y a entender que el conocimiento se construye con rigor y espíritu crítico. 

Esa forma de aproximarme al conocimiento ha sido clave para comprender el oficio del científico, sus tiempos, sus preguntas, sus incertidumbres y sus motivaciones. Desde esa comprensión he asumido responsabilidades de gestión y liderazgo, desde otro rol, orientadas a facilitar y fortalecer la investigación, convencida de que crear condiciones para que el conocimiento florezca exige sensibilidad académica, visión estratégica y confianza en las personas.

Recuerdo que, durante mi primera maestría en la Universidad Nacional de Colombia, fui entrevistada junto con otras colegas por una revista local de la época para destacar el papel de mujeres jóvenes en la ciencia. Aún no existía una fecha oficialmente reconocida como la que hoy conmemoramos, pero ya había trayectorias y convicciones que merecían ser visibilizadas. Volver a esta reflexión tantos años después confirma que el reconocimiento importa, pero más importante aún es cómo se traduce en oportunidades reales y sostenidas.

La evidencia es clara, la innovación científica con impacto duradero no surge de la improvisación ni de los atajos. Se cultiva desde la niñez, cuando se estimulan la curiosidad, la lectura y el pensamiento crítico. Las vocaciones científicas no comienzan en el posgrado; se gestan mucho antes, cuando una niña descubre que puede dudar, explorar y construir sentido.

Esto no implica desconocer el valor de la creatividad o de la innovación en contextos de escasez. Implica reconocer que la innovación científica verdaderamente sostenible se apoya en bases científicas sólidas, en rigor metodológico y en trayectorias formativas continuas. En ese horizonte también se inscribe la investigación-creación, que aporta otras formas rigurosas de producir conocimiento y dialogar con la ciencia y la innovación.

A las jóvenes de nuestra comunidad universitaria quiero decirles que la ciencia es humana y plural, rigurosa y creativa, método y arte a la vez. Por eso, hoy más que nunca, necesitamos su curiosidad y su mirada crítica, esa que nace cuando una niña decide no conformarse y convertir la pregunta en camino.

Compartir noticia

Más Noticias

Te puede interesar

  • /sites/default/files/2025-04/Inscripciones.gif
    main_menu_inscripcions
    card-gif-sub-menu
  • /sites/default/files/2025-04/Programas.gif
    main_menu_programs
    card-gif-sub-menu
  • /sites/default/files/2025-04/Facultad.gif
    main_menu_faculties
    card-gif-sub-menu
  • /sites/default/files/2025-04/Vida%20Universitaria.gif
    main_menu_univers
    card-gif-sub-menu
  • /sites/default/files/2025-04/Nuestro%20Bosque.gif
    main_menu_ub
    card-gif-sub-menu
  • /sites/default/files/2025-04/Investigaciones.gif
    main_menu_investigation
    card-gif-sub-menu