El Bosque en contexto

¿Estamos viendo peor? Cómo afectan las pantallas a la salud visual

Autor: Comunicaciones

09 de Abril de 2026

Tiempo de lectura: 3 minutos

Persona usando celular durante varias horas, reflejando el uso prolongado de pantallas y su impacto en la visión
El uso prolongado de pantallas, menos tiempo al aire libre y cambios en los hábitos diarios están afectando la forma en que vemos.

Entre clases, trabajo y redes sociales, gran parte del día transcurre frente a una pantalla. Mirar de cerca dejó de ser una actividad puntual para convertirse en una constante. Y con ese cambio, síntomas como el cansancio ocular, la visión borrosa o el dolor de cabeza empiezan a parecer normales. Pero no necesariamente deberían hacerlo.

Persona leyendo durante largos periodos de estudio

Hoy, la forma en que usamos la visión es distinta a la de hace algunos años, y ese cambio ya tiene efectos visibles. “Actualmente, la población dedica más tiempo a actividades de visión cercana y menos a actividades al aire libre”, explica la Dra. Sara Marcela Castro Piña, del Programa de Optometría de la Universidad El Bosque. Esta combinación —más esfuerzo visual de cerca y menos exposición a la luz natural— se ha asociado con un aumento en problemas de visión, especialmente la miopía, en niños, adolescentes y adultos jóvenes.  

En Colombia, estos problemas siguen siendo una de las principales causas de consulta. El astigmatismo, por ejemplo, tiene una alta prevalencia y puede generar visión borrosa o distorsionada si no se corrige adecuadamente. A esto se suman otros factores menos visibles, pero igual de determinantes: el envejecimiento de la población y la presencia de enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión, que pueden afectar directamente la salud ocular.  

Consulta más sobre: Ni muy joven ni muy mayor: el prejuicio que atraviesa a Colombia

Además, al concentrarnos en dispositivos electrónicos parpadeamos menos. Esa reducción altera la lubricación natural del ojo y favorece la sequedad, la irritación y la sensación de ardor. Son molestias que aparecen al final del día, pero que con el tiempo dejan de ser ocasionales.  


“Actualmente, la población dedica más tiempo a actividades de visión cercana y menos a actividades al aire libre”

Ahí está uno de los principales problemas: muchas de estas señales se normalizan. La visión borrosa, la sensibilidad a la luz o los dolores de cabeza frecuentes suelen interpretarse como parte del cansancio cotidiano, cuando pueden ser indicios de alteraciones visuales no detectadas.  

En niños y adolescentes, estas señales no siempre son evidentes. Dificultades en la lectura, bajo rendimiento escolar o la necesidad de acercarse demasiado a los textos pueden estar relacionadas con la visión, aunque a menudo se atribuyen a problemas de atención.  

Examen visual realizado por profesional de la salud visual

En consulta, estos cambios ya son claros. Cada vez es más frecuente encontrar pacientes con fatiga visual, sequedad ocular o dificultad para enfocar después de largas jornadas frente a pantallas. En muchos casos, estos síntomas se relacionan con problemas de visión no corregidos o con alteraciones motoras, que se hacen más evidentes en contextos de alta demanda.  

A pesar de esto, persisten creencias que retrasan la consulta. Una de las más comunes es pensar que si una persona ve bien no necesita revisión, cuando muchas alteraciones visuales se desarrollan de forma progresiva y sin síntomas evidentes en sus etapas iniciales. También sigue la idea de que usar gafas empeora la visión, aunque en realidad la corrección óptica mejora el desempeño visual en la vida cotidiana.  

Te puede interesar: Bacterias resistentes y antibióticos que fallan

Frente a este panorama, el cuidado de la visión depende menos de soluciones puntuales y más de hábitos sostenidos: hacer pausas durante el uso de pantallas, reducir la exposición continua, cuidar la postura, proteger los ojos de la radiación solar y asistir a controles periódicos. En niños y jóvenes, además, el tiempo al aire libre cumple un papel importante en la prevención de la miopía.  

Pero el alcance del problema va más allá de lo individual. La salud visual influye en el desarrollo, el aprendizaje, la productividad y la calidad de vida. En la infancia puede afectar el desempeño académico; en la adultez, la participación laboral y el bienestar general. A nivel global, incluso, la pérdida de productividad asociada a problemas visuales no corregidos representa un costo económico significativo. Y, sin embargo, la mayoría de estos casos podrían prevenirse o tratarse si se detectan a tiempo.

Cuidar la visión no es un asunto menor. Es una forma de cuidar cómo vemos —y cómo habitamos— el mundo.

Compartir noticia

Más Noticias

Te puede interesar

  • /sites/default/files/2025-04/Inscripciones.gif
    main_menu_inscripcions
    card-gif-sub-menu
  • /sites/default/files/2025-04/Programas.gif
    main_menu_programs
    card-gif-sub-menu
  • /sites/default/files/2025-04/Facultad.gif
    main_menu_faculties
    card-gif-sub-menu
  • /sites/default/files/2025-04/Vida%20Universitaria.gif
    main_menu_univers
    card-gif-sub-menu
  • /sites/default/files/2025-04/Nuestro%20Bosque.gif
    main_menu_ub
    card-gif-sub-menu
  • /sites/default/files/2025-04/Investigaciones.gif
    main_menu_investigation
    card-gif-sub-menu