¡Inscribirme!
El Bosque Digital te conecta con las herramientas y recursos esenciales para tu vida académica
Inicia tu proceso de formación con El Bosque y comienza a forjar tu futuro profesional con calidad, compromiso y responsabilidad.
Descubre planes de pago, créditos y convenios para hacer realidad tus estudios.
Categorias
Autor: Comunicaciones
10 de Marzo de 2026
Tiempo de lectura: 3 minutos
Durante casi un siglo, los antibióticos han transformado la práctica médica. Junto con el lavado de manos, las vacunas y los anticonceptivos, los antibióticos son considerados una de las intervenciones en salud públicas más exitosas de la humanidad. Infecciones simples que antes eran mortales comenzaron a tratarse en pocos días y procedimientos complejos se volvieron más seguros. Esa transformación, sin embargo, siempre tuvo una condición: las bacterias también evolucionan.
“Llevamos 40 o 50 años hablando de resistencia”, explica el microbiólogo Juan Carlos García Betancur, investigador del grupo de Resistencia Antimicrobiana y Epidemiología Hospitalaria (RAEH) de la Universidad El Bosque. La resistencia antimicrobiana —la capacidad de los microorganismos para sobrevivir a los tratamientos diseñados para eliminarlos— no es un fenómeno reciente. Acompaña a los antibióticos prácticamente desde su aparición. Lo que ha cambiado en los últimos años es la magnitud del problema.
La pandemia por COVID-19 no originó la resistencia antimicrobiana, pero sí incrementó la presión sobre el sistema de salud y de este sobre los tratamientos contra posibles infecciones bacterianas. Ante pacientes de COVID con neumonías graves y complicaciones respiratorias, se utilizaron tratamientos de manera amplia para prevenir infecciones bacterianas asociadas. Esa práctica aceleró un proceso evolutivo que ya estaba en curso. Las bacterias que lograron sobrevivir no solo persistieron: se fortalecieron.
Te puede interesar: Ni muy joven ni muy mayor: el prejuicio que atraviesa a Colombia
Las bacterias se multiplican con rapidez y, en cada generación, pueden incorporar variaciones que les permiten resistir. Mientras las decisiones regulatorias o clínicas toman tiempo, la adaptación biológica continúa.
La dimensión del problema ya no se sostiene únicamente en observaciones clínicas. En 2024, la revista científica The Lancet publicó el estudio “Global burden of bacterial antimicrobial resistance in 204 countries and territories, 1990–2021: a systematic analysis”, un análisis que examinó datos acumulados durante más de tres décadas en 204 países y territorios.
El estudio estimó que, solo en 2021, la resistencia bacteriana estuvo directamente asociada a más de un millón de muertes en el mundo y contribuyó a varios millones adicionales. Además, mostró que la carga no es uniforme y que la tendencia ha sido persistente desde 1990. No se trata de un episodio aislado, sino de un fenómeno sostenido en el tiempo.
4,71 millones de muertes,
Estos datos confirman que la resistencia a los antibióticos no es únicamente una preocupación académica. Tiene un impacto medible sobre la mortalidad y la carga de enfermedad a nivel global.
Durante años, la resistencia se consideró un problema concentrado en hospitales, especialmente en unidades de cuidados intensivos. Hoy esa idea resulta insuficiente.
“Es un problema global, de lo que llamamos una sola salud”, señala el profesor García Betancur. La resistencia circula entre hospitales, comunidad, producción animal y medio ambiente. En la ganadería, el uso preventivo favorece la aparición de bacterias multirresistentes. Esos microorganismos pueden dispersarse a través de aguas residuales y ecosistemas agrícolas. El circuito termina regresando a las personas.
En Colombia, el investigador describe el país como un “punto caliente” en resistencia antimicrobiana. Existen políticas públicas orientadas al uso racional, pero su implementación es irregular. La venta sin control persiste y la automedicación continúa siendo una práctica extendida.
Te puede interesar: Therian, salud mental e identidad: claves para entender el fenómeno viral
Muchas infecciones respiratorias o digestivas son virales y no requieren antibióticos. Sin embargo, la percepción cultural de que su uso acelera la recuperación mantiene una presión constante sobre las bacterias. El efecto es acumulativo. “Tú usas uno, luego otro, luego otro… hasta que llega un momento en que no sirve ninguno”, explica el investigador.
La resistencia no es una categoría técnica distante. En el entorno clínico, significa menos opciones y mayor complejidad. Algunos tratamientos disponibles pueden ser menos eficaces o más difíciles de manejar. En determinados casos, advierte el investigador, la consecuencia puede ser la muerte. La disminución progresiva de la eficacia terapéutica no paraliza los sistemas de salud de un día para otro, pero sí altera la manera en que se manejan infecciones comunes, cirugías o tratamientos oncológicos que dependen de antibióticos eficaces.
El propio estudio de The Lancet advierte que, si no se modifican las prácticas actuales, la carga de la resistencia podría continuar aumentando en las próximas décadas. No es una predicción alarmista, sino una proyección basada en tendencias observadas durante más de treinta años.
Existe la expectativa de que el desarrollo de nuevas moléculas permita compensar la pérdida de eficacia. Sin embargo, la investigación enfrenta desafíos económicos y científicos. Además, incluso cuando surgen nuevas opciones, la adaptación bacteriana continúa. El problema no se resuelve únicamente con innovación farmacológica, sino con cambios en la forma en que se utilizan los tratamientos existentes.
Frente a este escenario, el debate trasciende el laboratorio. Implica regulación más estricta, educación sanitaria, vigilancia epidemiológica e inversión hospitalaria. Precisamente estos temas serán abordados en el XVII Simposio Internacional de Resistencia Antimicrobiana, que se celebrará del 18 al 20 de marzo en Barranquilla y reunirá a especialistas nacionales e internacionales para discutir estrategias de diagnóstico, control de infecciones y uso racional. Consulta más información del Simposio aquí.
La resistencia antimicrobiana no es una ruptura repentina del sistema sanitario. Es el resultado acumulado de decisiones sostenidas en el tiempo. Su contención dependerá de la capacidad de ajustar esas decisiones antes de que el margen terapéutico continúe reduciéndose.
“Las vocaciones científicas nacen antes del posgrado: empiezan cuando una niña descubre que puede preguntar, explorar y comprender”
El Bosque analizó a 385 gestantes con diabetes en Bogotá y evaluó cómo distintos tratamientos influyen en el control y la salud neonatal.
Desde El Bosque promovemos una nueva forma de hacer investigación: cercana, participativa y construida junto a las comunidades.
Más de 600 asistentes, 133 ponencias y dos patentes hicieron de esta primera versión un hito para la ciencia y la innovación universitaria.
La Gobernación de Cundinamarca y la Universidad El Bosque formarán líderes con becas de maestría en salud, educación, innovación y sostenibilidad.
Así vivimos la exitosa edición número 30 de este importante evento académico que se celebra anualmente en El Bosque.
Investigadora de la Universidad participó en importante evento sobre resistencia antimicrobiana realizado en la sede general de la ONU.
La Universidad El Bosque premió a las mejores investigaciones desarrolladas por nuestros semilleros.
La Universidad El Bosque expuso 150 #LibrosUEB en su estand, 5 de ellos se destacaron por ser los favoritos de nuestros lectores.
La Universidad El Bosque premió a las mejores 8 ponencias desarrolladas por nuestros semilleros.
Vigilada Mineducación. Personería Jurídica otorgada mediante resolución 11153 del 4 de agosto de 1978.
Conéctate con la UEB
#ViveElBosque
Información de contacto
Instalaciones Bogotá
Av. Cra. 9 No. 131 A - 02
PBX: (601) 648 9000
atencionalusuario@unbosque.edu.co
Instalaciones Chía
Autopista Norte Km. 20 costado occidental Vía Chía - Bogotá
PBX: (601) 676 3110
Admisiones
Av. Cra. 9 No. 131A - 02,
Edificio Fundadores, Piso 1, Bogotá, Colombia.
Teléfono: (601) 648 9000 Ext.: 1170
WhatsApp: (+57) 311 512 8420
gestionadmisiones@unbosque.edu.co
Horario de atención
Lunes a jueves: 8:00 a.m. a 6 p.m.
Viernes: 8:00 a.m. a 5 p.m.
Sábado: 8:30 a.m. a 12:30 p.m.
Instalaciones Bogotá
Av. Cra. 9 No. 131 A - 02
PBX: (601) 648 9000
atencionalusuario@unbosque.edu.co
Instalaciones Chía
Autopista Norte Km. 20 costado occidental Vía Chía - Bogotá
PBX: (601) 676 3110
Admisiones
Av. Cra. 9 No. 131A - 02,
Edificio Fundadores, Piso 1, Bogotá, Colombia.
Teléfono: (601) 648 9000 Ext.: 1170
WhatsApp: (+57) 311 512 8420
gestionadmisiones@unbosque.edu.co
Horario de atención
Lunes a jueves: 8:00 a.m. a 6 p.m.
Viernes: 8:00 a.m. a 5 p.m.
Sábado: 8:30 a.m. a 12:30 p.m.
Información legal